Julián Pérez, quien es el capo más poderoso y sexy de México, recibe de su madre (Isela Vega) el ofrecimiento de perdonarle su vida criminal, si rescata, junto a su comando de matones, a su hermano menor, un soldado estadunidense, capturado por fedayines (milicias irregulares) en la Guerra de Irak; ése es el motivo que desencadena la trama de la cinta Salvando al soldado Pérez, que se estrena hoy con 200 copias en las salas cinematográficas del país.
En la cinta, la clara alusión al poder adquisitivo y estilo de vida de los líderes del crimen organizado es meramente una anécdota, que pierde relevancia conforme avanza la trama, pues el mensaje que Beto Gómez, director, quiso dejarle al público, es el de resaltar el valor de los lazos familiares y el humor.
“Es muy fácil mostrar violencia por violencia, en mi caso quería dar una reflexión de que no es buena, y qué mejor partiendo del mismo problema, de un grupo de hombres que están a haciendo mucho daño y que van hacer algo bueno. Trato de escribir cosas que son cercanas a mi universo, y eso hizo que cada personaje, dentro del absurdo, exista en la vida real”, enfatizó el creador en entrevista con Crónica.
Jaime Camil, quien interpreta a Eladio –el excéntrico consejero del cártel–, comentó: “Lo más importante es que es familiar, para hacer una película mexicana no tienes que decir puto cada dos minutos. Es una historia sólida, divertida, simpática, con nuestra cultura, un elenco de clase “A” y tiene un valor de producción que te vas de espaldas”.
Para Miguel Rodarte, interpretar a Julián, el capo con elementos que se reconocen en la imagen del proclamado santo, por el folclore endémico de Sinaloa, Jesús Malverde, significó un reto complejo.
“Éste antihéroe entrañable proyecta gran sensibilidad y calidad humana, su debilidad máxima es el querer encontrar el calor y amor familiar del que carece, está en la cima del mundo pero solo, y por esto tiene la necesidad de llevar esta hazaña épica del rescate de este pequeño soldado (…) A través de la parodia se ilustra lo absurdo que es la vida de este líder, y las situaciones de guerra”, expresó el actor.
Con imágenes de tanques, helicópteros, persecuciones, balaceras y explosiones, filmadas en 2008 con ayuda de la empresa de efectos visuales The FX Shop en Coahuila, Sinaloa, Estado de México, Distrito Federal, Los Ángeles y Turquía, el filme, a decir de su productor Billy Rovzar, no guarda mayor similitud a lo hecho en Saving private Ryan.
“Está basada en la idea de un comando que va a un lugar peligroso a buscar a una persona, es lo único que tiene que ver. Es un humor folclórico de gente que está en el peor lugar, cero preparados, que incluso se preguntan: ‘¿dónde chingados está Irak?’”, finalizó.
Salvando al soldado Pérez, que se convirtió en la cuarta película más cara en la historia de la cinematografía nacional, con una inversión de 56 millones de pesos (detrás de El atentado, 70 millones; Arráncame la vida, 65 millones, e Hidalgo: la historia jamás contada, 57 millones), se exhibe con 300 copias en las salas de la república mexicana, con clasificación “B” (adolescentes y adultos).
Personajes
El resto de los personajes son: Rosalío (Joaquín Cossío), un hábil piloto de aeronaves; Carmelo (Gerardo Taracena), un indígena imbatible en el combate cuerpo a cuerpo; Pumita (Rodrigo Oviedo), un sicario fanático de Rigo Tovar, y Chema (Jesús Ochoa), el mejor estratega del narco.
Musicalización
La banda sonora es ecléctica y representativa del color mexicano, por lo que suenan Los Tucanes de Tijuana; composiciones al estilo de los westerns de Mark Mothersbaugh, y una colaboración de
Chavela Vargas, con el tema "Corazón Negro".
Distribución
El largometraje llegará este año a Estados Unidos, gracias a la alianza de Videocine con Lionsgate.